Todo el asunto del anonimato me tiene cansada, junto con la soledad evidenciada por burlona sonrisa repleta de cordura y sensatez.
Como si le fuera tan difícil a ese hombre mirar con ojo prudente, mente cuerda y atención cautelosa. Para darse cuenta de la impetuosa inversión que adquirió, con sus palabras y ojos inundados de café sincero, con el objetivo de salvar a esta mujer del altanero desliz por ella buscado y encontrado.
Él ya abrió una puerta que difícilmente podrá cerrar. En cualquier caso, excusas no auxilian ni protegen, prefieren fabricar pilares para sostener en vilo la menuda conciencia no inteligente ni sobrellevable.
Insignificante dolor vuelto agonía apenas soportable.
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