viernes, 11 de noviembre de 2011

Grisplateado, rojovioleta

El mismo flujo natural de acontecimientos y  consecuencias provocará que, como digna metamorfosis, ésta terminará enderezando la ruta. Mientras el dolor le lleva ventaja al proceso, igual de impredecible que coincidencia, grita e implora por tener la razón arrebatada a mano armada, con todo en contra, continúa.
Decidir entre ser reina de baraja o reina de tablero jamás ha estado en mis manos. Por instantes llegué alto, él me dibujaba alas. Sin pasos, futuros y métodos salpicados por estropeados incidentes, sensatos y razonables al grado ofender una ciencia sin sonrisas.
Tuve camino abierto a un jaque mate pero jamás a una victoria. Ni él ni yo la anhelamos, sería una osadía apostar en tal sobriedad. Una pieza por casilla y sin saltearnos movimientos.
Comprometida con el drama como 62, como la cofradía de todo buen año con incontrolables 23, convenientemente sin compilar. Con cada palabra lo miro, lo evoco de modo puro, como gris inmaculado.
Ni disculpas adornadas con pretextos, esas sobran y ya vienen decoradas con desesperación, indecencia  e imprudencia.
Está la volátil y vaga expectativa de un ajuste de horizontes, de dignificación envuelta en alquitrán e incansable idolatría con un espectro sin vicios, de certeza y fe oscilando entre la meta(-).

No hay comentarios:

Publicar un comentario